Cómplices de un lento suicidio Diciembre 2, 2007
Posted by jpgarnham in Macarena Maldonado, Noticias de 2007, Trabajo final.trackback
Una adolescente de 17 años murió de anorexia en Viña del Mar. Pero, tanto en el colegio de la menor como a nivel de gobierno, aún no se hace nada para evitar que algunas niñas se sigan matando para ser bellas.
Por Macarena Maldonado Araya
Hace dos meses una joven anoréxica de 17 años murió de un paro cardiorrespiratorio. Hoy los compañeros de la menor aseguran que el caso parece olvidado. «Todo sigue igual que antes», afirma Daniel Echeverría, alumno de segundo medio.
El 28 de agosto la prensa nacional se volcó a Viña del Mar. Diarios, revistas, noticieros, sitios on line: todos informaban sobre la muerte de Andrea Carrió Rojas, quien cursaba tercero medio en el colegio Aconcagua de Quilpué.
Tras su muerte hablaron sus padres, que reconocieron haber descuidado a su hija y no haber tomado realmente en serio su enfermedad. «Mucha pena, impotencia y culpa. Rabia conmigo mismo. Pienso que se podría haber hecho algo más», declaró el padre de Andrea en Las Últimas Noticias. La madre acusó en Chilevisión al colegio, asegurando que a su hija sus compañeros la molestaban constantemente y que nadie hacía nada al respecto. Por su parte, en el establecimiento la rectora Pablina Vargas se defendió, limitándose a recordar que en marzo la niña llegó muy delgada, en comparación a su aspecto al final de 2006. Así, Vargas libró al colegio de cualquier culpa, responsabilizando a los padres de Andrea.
El cambio físico de la menor se hace evidente aún en su fotolog. En enero, un rostro redondo, mejillas rosadas y buzo apretado. En agosto, un beatle negro que dejaba ver hombros huesudos, un rostro pálido, alargado y con ojeras: Era una niña desnutrida que además padecía depresión.
Sus amigos también hablaron y en su fotolog Andrea aún recibe saludos. Hay más de 200 comentarios de jóvenes que escriben pésames para la familia y de cercanos que la recuerdan y lamentan lo ocurrido. Incluso, desconocidos han dejado sus post: «¡Cómo es posible llegar a esto!», «¿Y dónde estaban sus amigas?», «Hay que hacer algo», son algunas de las declaraciones que hoy aparecen en el sitio.
«En el colegio todos nos dábamos cuenta que estaba bajando demasiado de peso», asegura Karina, amiga y compañera de Andrea. «Es como si nada hubiera pasado. Todo sigue igual en el colegio. Se lamentan, pero no han hecho nada para evitar otra muerte», concluye la alumna.
Al parecer, no se han tomado medidas de precaución ni se ha pensado en que lo vivido por Andrea Carrió podría volver a ocurrir. Así lo deja claro Daniel Echeverría, quien explica: «Al principio, los profes nos hacían unas charlas de reflexión en los consejos de curso. Pero nadie pescaba, así es que no siguieron con eso». Las declaraciones de Daniel y sus compañeros, acusan directamente al Aconcagua. «Como iniciativa del colegio para tomar medidas en contra de la anorexia, no hemos visto nada. Sinceramente, todo sigue igual que antes», asegura Daniel.
Por su parte, la directiva del colegio no ha querido referirse al tema durante el último mes. Por lo mismo, al ser consultados, no quisieron corroborar ni desmentir lo planteado por los alumnos.
El caso de Andrea, el olvido injusto que según sus amigas ha tenido su muerte, no es un hecho nuevo, al menos en Chile. A nivel de gobierno no existen registros de los casos específicos de anorexia que se han detectado en el país. Al momento de preguntar en el Ministerio de Salud por las chilenas que han padecido la enfermedad, los resultados arrojan estadísticas de Brasil, Venezuela, México, Argentina y Europa. Pero absolutamente nada de Chile.
«En el Hospital nos limitamos a acoger los casos y darles el tratamiento correspondiente. Es el MINSAL el encargado de llevar los registros», explica la doctora Verónica Lagos, relacionadora pública del Hospital pediátrico Roberto del Río, sin saber que en el Ministerio de Salud tampoco existen tales estadísticas.
De la anorexia sólo se conocen las consecuencias nutriológicas y el tratamiento que deben seguir las pacientes, pero no hay certeza de sus causas psicológicas o sociales. Sergio Peña y Lillo escribió Anorexia nerviosa o la manía de adelgazar: Un enigma de la psiquiatría. Su estudio fue publicado en 1983 y, a pesar de la antigüedad del libro, hasta el día de hoy ningún especialista ha desmentido su afirmación: «La anorexia sigue siendo uno de los cuadros más desconcertantes y enigmáticos de la psiquiatría. No posee una ubicación clínica precisa», afirma en sus páginas.
Para el psicólogo Arnaldo Escobar lo único cierto es que la anorexia es un delirio. «Ellas ven algo que no es. Se podría clasificar como una esquizofrenia. Pero a parte de eso, no hay mayores antecedentes de la enfermedad», explica.
La muerte de Andrea Carrió pasó a ser un caso más de la prensa nacional e internacional. Pero no corresponde a una cifra médica, ya que éstas son desconocidas en Chile.
«Si no se sabe de dónde provienen los casos, cuáles son las características del ambiente de estas jóvenes, poco se puede hacer», asegura Georgina Lobos, profesora y orientadora del Liceo Nº 7 de niñas de Providencia, y continúa: «Sin antecedentes no se pueden buscar soluciones a la enfermedad».
Y para no hacerse cómplices de una futura muerte, en el Liceo 7 se instalaron hace un año máquinas de ejercicios en el patio: bicicletas, trotadoras y pesas. «Las alumnas se cuidan diariamente, sin recurrir a dejar de comer. Se fomenta la importancia del ejercicio y la buena alimentación», comenta Georgina. Ésta iniciativa es una muestra de que en Chile sí se pueden combatir los problemas alimenticios en los colegios y así evitar que otra Andrea pierda su vida.
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