Conflicto a tajo cerrado Diciembre 2, 2007
Posted by jpgarnham in José David Berríos, Noticias de 2007, Trabajo final.trackback
La huelga de trabajadores subcontratados en El Teniente no para. Una guerra de dimes y diretes que no ve fin a corto plazo.
Por José David Berríos
El conflicto todavía no tiene fin. La división El Teniente de CODELCO aún no llega a un consenso con los trabajadores subcontratados. Los dirigentes sindicales tras las movilizaciones del presente 25 de junio anunciaron que no pararían y apuntaron a la minería privada como su próximo objetivo.
Los subcontratados quieren mejorías en sus condiciones laborales y esperan conseguir contratos con CODELCO para cuatro mil de los suyos. Su amparo está en la dirección del trabajo. Cuando un trabajador subcontratado, tiene como verdadero regulador de su actividad a quienes solicitaron los servicios de la empresa contratista, se define que el afectado forme parte del personal de quienes solicitaron el servicio.
“En hacer contrato de simulación para la provisión de trabajadores de una empresa contratista, hacia una empresa principal, siempre está sancionado por el Código del Trabajo”, explica Ignacio Pino, abogado y gerente de contratistas de El Teniente. Entonces, cuando un trabajador subcontratado cumple un rol similar o equivalente a uno de la empresa minera, puede apelar y pedir la elaboración de un contrato.
Tener un contrato con CODELCO da la posibilidad de hacer carrera como trabajador técnico, y partir con un sueldo base de 400 mil pesos. Los contratos de los trabajadores subcontratados duran entre tres y cinco años, por consiguiente, no hay estabilidad laboral garantizada.
Un aspecto que molesta a los trabajadores es que consideran que son poco valorados. “Nosotros nos damos cuenta que trabajamos el doble que la gente de CODELCO. Queremos que pasen tres mil a la empresa pero siguen echándolo pa’ atrás… así va a seguir la mesa negociadora”, relata Claudio Carrasco, trabajador subcontratado de la central de restoranes.
“Sin mentir, a nosotros nos dieron 550 mil pesos y lo reparten durante el año. A los de CODELCO les dieron nueve millones cuatrocientos por el arreglo del conflicto”, agrega Carrasco.
Carrasco y su amigo Manuel Vega viven en el sector oriente de Rancagua. Están ubicados a cinco minutos de la Villa el Teniente. Residen en un grupo de edificios de seis plantas y cuatro departamentos por piso conocidos como blocks. Entre cada edificio hay un pasillo sin pavimentar de cuatro metros. En él se puede ver ropa tendida y niños jugando.
Vega trabaja en otra empresa contratista llamada SERVAL. El rubro de ésta es las obras civiles como carpintería, albañilería entre otras. Las manifestaciones que incluyeron la quema de buses el presente 25 de junio lo dejaron sin sueldo porque no se alcanzó a firmar el contrato de su empresa y CODELCO. “Los días que no trabajamos no nos pagaron, porque en los días de huelga se tenía que entregar el proyecto y no había nada firmado. O sea, se jodieron a la empresa y nos jodieron a nosotros”, cuenta Vega.
Todas estas molestias llegan a la gerencia de Ignacio Pino. Él se muestra satisfecho con este nuevo departamento creado por la división El Teniente. “La gerencia de contratación existe desde el 2004, hay un avance estructural por parte de la empresa para mejorar la relación con los contratistas”, dice el abogado.
La satisfacción de Pino contrasta con la percepción de Carrasco. “La gerencia de contratistas no ha sido una medida eficiente. ¿Eso está desde el 2004? Estamos a 2007, van tres años en que no hemos llegado a nada… si por algo hemos empezado con los paros de nuevo”, cuenta el subcontratado de la central de restoranes.
Dentro de las quejas de los subcontratados también está el salario. “Los contratados directos de El Teniente son mucho mejor pagados que los de la misma municipalidad. CODELCO Chile por ser del estado debe tener un mayor grado de responsabilidad político social”, explica Pino y agrega, “el llamado de atención va por ahí, porque argumentos legales no tienen”. Nuevamente la opinión del abogado contrasta con el pensamiento de Carrasco. “La culpa de todo la tiene CODELCO. Ellos al firmar contratos deberían exigir los bonos y… todo a las empresas. Sin ir más lejos, el sueldo base de nosotros son 210 mil pesos. Sin mentir, con los descuentos nos quedan entre 160 y 170 mil pesos”, dice el subcontratado. Su molestia radica principalmente en que la compañía minera por ser una empresa estatal debería tener mayor conciencia y permitirles obtener mejores sueldos.
El problema es que esta incongruencia de opiniones, que mantiene viva la disputa entre subcontratados y CODELCO ha tenido repercusiones en la imagen de la minera. “Hay una opinión de los empresarios y las otras compañías mineras de que CODELCO cometió un gran error en negociar directamente con los subcontratados”, cuenta José Berríos Olea, superintendente de seguridad de El Teniente. “Ellos piensan que se validó una forma de lograr beneficios a través de la violencia”, agrega Berríos.
Hace ya tres meses debería haber salido el informe de la Dirección del Trabajo, que certificaría cuantos trabajadores subcontratados debían pasar a la empresa estatal. La titular Patricia Acuña, explicó que la quema de buses fue en parte causante de esto. Mientras tanto, los trabajadores esperan que esto se solucione pronto, ya que temen que las vacaciones de los ejecutivos enfríen las negociaciones.
Las expectativas dentro de El Teniente son distintas. “¿Lo que se avecina para el 2008? Eh… Más trabajo… ¡eso!”, dice con una sonrisa Ignacio Pino.
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