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Auto nuevo por siete horas abril 27, 2007

Posted by jpgarnham in Carole Grunberg, Estructura dramática.
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Quería un auto nuevo y logró juntar la plata para comprarlo, pero nunca imagino que su sueño hecho realidad duraría tan sólo unas horas.
Por Carole Grunberg

Siete horas le duró el auto nuevo. Tenía tan sólo quince kilómetros recorridos. No fue por un choque ni tampoco por culpa del conductor.
El día jueves 19 de abril de 2007 a las seis de la tarde, Felipe Baytelman se convirtió en el dueño de un Toyota Yaris Sport del año, color blanco. Era su primer auto, que había sido comprado con su dinero ahorrado. 
Ese día tenía una reunión en la casa de un amigo que vivía en La Dehesa y obviamente quiso estrenar su auto. Pasó a buscar a su primo, Jorge Kligerman, que se ubicó en el asiento del copiloto.
Estuvieron tres horas en la casa de su compañero. Comieron, conversaron y no bebieron nada de alcohol. Eran las doce y media de la madrugada y se subieron nuevamente al auto, rumbo a Pedro de Valdivia, lugar de residencia de los primos.
Transitaron por Avenida Kennedy hacia el Poniente, luego cruzaron el paso nivel nuevo de Apoquindo, ubicándose en la pista del medio y poco antes de salir del túnel se salió la rueda delantera izquierda.  Felipe frenó bruscamente y logró situar el auto en la pista izquierda a unos 25 metros de la salida del túnel.
“De pronto cuando ya estábamos fuera del auto vimos que unos trabajadores que estaban por ahí corrían con unos conos y unas banderas para evitar que un auto se estrellara contra el de nosotros. Por suerte se dieron cuenta, nosotros no pensamos en eso, ahí el auto habría quedado destruido”, dice Jorge.
Veinte minutos después del accidente llegó la grúa y se llevó el auto a un depósito. En el mismo momento se detuvo un inspector municipal que les aconsejó que fueran a la comisaría de Avenida Las Tranqueras a dejar constancia para efectos del seguro.
Para suerte de Felipe, su testigo más directo, su copiloto, es abogado y ahora se encuentra realizando acciones legales contra la concesionaria. “Hubo una negligencia inexcusable por parte de los que vendieron el vehículo, quienes no velaron porque las ruedas estuvieran bien ajustadas”, afirma Jorge.
La inversión le duró poco y ahora está a la espera de que se logre un acuerdo que contemple un auto nuevo y la indemnización de los perjuicios de quienes iban en el auto.

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