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Burrita porfiada gira y prolonga visita abril 27, 2007

Posted by jpgarnham in Estructura dramática, Pamela Silva.
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Una burrita de los años treinta, modelo similar al Dodge Sedan, protagonizó un accidente automovilístico. La imprudencia de su conductor cambió radicalmente sus planes.
Por Pamela Silva

El miércoles 28 de marzo del 2007 don Mariano manejaba su burrita, en compañía de su señora. Viajaban desde Ñuñoa hacia Providencia. De su itinerario ya había sido tachada la revisión técnica. Esa mañana, temprano, cumplieron con el trámite. Todo salió bien. ¿Qué seguía?, un almuerzo en la casa de su hija Jennifer.
Cuando llegaron a la esquina de Diego de Almagro con Ricardo Lyon, viajando de sur a norte, don Mariano viró al poniente, sin percatarse de la señalética que lo prohibía. Cuando se dio cuenta de su imprudencia giró el volante en la dirección opuesta para enmendar su error. Sin embargo, esa reacción empeoró la situación, ya que causó una colisión múltiple entre la burrita, un taxi y un auto particular que, según don Mariano «venía rajao».
Al ver que Ana María -la esposa de don Mariano- salió expulsada de la burrita, que fue a parar contra un poste de luz, la señora que atendía un kiosco en la esquina llamó a los bomberos, a la ambulancia y a Jennifer.
«Cuando me llamaron, a mi mamita la estaban poniendo en la camilla», dice Jennifer al recordar cómo fue que se enteró del accidente. Luego agrega: «Me lo pintó en forma muy suave, con mucho tino». Pero para Jennifer la escena resultaba «dramática». A eso de las once y media de la mañana veía a heridos tendidos en el suelo y mientras se preocupaba por su madre, que era subida a la ambulancia, un periodista de Chilevisión la quería entrevistar para la nota que sería transmitida esa noche.
Su padre estaba en shock, el taxista, su pasajero y la conductora del auto particular, tenían lesiones leves y sólo la copiloto de este último y la señora Ana María sufrieron heridas de gravedad.
Como hubo heridos producto del accidente,  alrededor de las doce del día, don Mariano fue detenido y llevado a la 19ª Comisaría de Providencia. De ahí en adelante todos los heridos debían presentar un papel que constatara sus lesiones. Jennifer fue la última en llegar, a eso de las ocho de la noche.  Tec cerrado y pelvis fracturada, indicaba el “ticket médico” sobre el estado de Ana María. Sólo después de entregarlo don Mariano fue liberado.
Ocho días después, cuando la señora Ana María fue dada de alta del Hospital El Salvador, ella y su esposo se trasladaron, en contra de su voluntad, a la casa de su hija. No querían ser una molestia, pero como vivían solos, Jennifer les hizo entender que lo mejor para ellos era que vivieran en su casa, para que pudiese «atenderlos como corresponde».
El almuerzo planeado se repitió, por lo menos, durante quince días. Al igual que el desayuno y la once. La visita se prolongó por unas dos semanas.

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