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De empleada a Dueña mayo 26, 2007

Posted by jpgarnham in In media res, Mario Contreras.
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Tenía trece años cuando dejó su hogar para trabajar en Santiago. Trece años después logró convertirse en su propia jefa.
Por Mario Contreras

A las siete de la mañana, en Maipú, la neblina no dejaba ver más allá de diez pasos a la redonda. El césped de los jardines lucía la escarcha formada por el rocío congelado y Beatriz del Carmen Ortiz abría las rejas del que ahora sería su almacén: El Castillito. En ese entonces tenía 26 años.
Betty, quien ha trabajado desde los trece años en El Castillito, hoy tiene 37 años y mide un poco más de un metro sesenta y cinco, tiene ojos cafés y su pelo es rojizo con visos dorados, en una melena que no supera sus hombros.
Su infancia la vivió junto a sus padres en Molina, al interior de la Séptima Región. Hasta que por casualidad se encontró con unos tíos lejanos que le propusieron trabajar en su negocio en Santiago. En ese entonces ella cursaba primero medio. Aceptó la oferta, dejó sus estudios y se vino con ellos a la capital.
Trabajaba de lunes a lunes y ahorraba dinero para traer a su familia a vivir con ella. Lo logró en 1998, después de once años, cuando sus jefes le dieron la posibilidad de que se hiciera cargo del negocio, pues ellos querían «dedicarse a descansar», explica.
Les arrendó El Castillito y la casa, lugar que pasó a ser el hogar de ella, sus padres y hermanas. El volver a convivir con su familia asegura que fue un proceso se mutuo reconocimiento.
«La forma de ser ellos conmigo y yo con ellos, porque igual tuvimos una convivencia que no la teníamos día a día. Aquí yo antes iba para allá y ellos supuestamente conocían a otra Betty, no a la que conocían aquí», dice ella.
Hoy es la cabeza del local, que atiende con la ayuda de sus parientes. Desde hace dos años que «La razón social» pasó a estar a su nombre, convirtiéndose en la dueña legal del almacén El Castillito.
Gracias a este negocio mantiene a sus padres y ha podido cumplir algunos de los sueños que tenían en conjunto, como construir una casa sólida en el campo de sus papás. En cuanto al futuro: «espera juntar algo de plata, comprarse un autito y tener un bienestar para más adelante, en la vejez», dice Betty.

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