jump to navigation

Experiencia fragmentada junio 4, 2007

Posted by jpgarnham in Narrativización, Pamela Ohlbaum.
trackback

El aislamiento duró tres días. En todo ese tiempo Oriana no supo de la destrucción de Valdivia y Antonio del maremoto en Corral, a pesar de encontrarse a 17 kilómetros de distancia.
Por Pamela Ohlbaum

Cuando supieron del terremoto en Concepción, los valdivianos rogaron a Dios que no les tocara a ellos. Sin  embargo, al día siguiente, observaron su ciudad destruida. El sismo había cortado las vías de comunicación, y en su aislamiento ignoraban incluso el maremoto que ocurría en la cercana costa.
Valdivia es una ciudad construida entorno a un río que desemboca a 17 kilómetros al este en la bahía de Corral. En sus cerros se encontraba la casa de Oriana Barrientos, quien descansaba a las tres de la tarde bajo el sol de aquel domingo 22 de mayo de 1960.
Un ronquido del subsuelo la sobresaltó. Corrió a la casa y empujó a su mamá al patio, no sin antes descolgar el reloj de la pared y guardar todo lo que podía quebrarse. Una vez afuera tuvo que aferrarse al asta de la bandera para no caerse.
En el centro de Valdivia, Antonio Díaz estaba aferrado a un ciruelo en el huerto. Veía cómo su casa chocaba con la del vecino y escuchaba los golpes de las cosas al caer. Le pareció que el suelo se movía como una alfombra que se sacudía en forma ondulatoria.
Pasaron diez minutos hasta que la tierra se calmó. Antonio tenía 19 años y llevaba ocho meses siendo bombero, así que corrió dos cuadras a la compañía a sacar el carro bomba y se dirigió hacia el centro de la ciudad. Al llegar a la costanera descubrió que ésta ya no existía y el río Pedro de Valdivia había alcanzado el nivel de las casas.
Agradeció que al menos el temblor hubiera parado.
En la costa, Oriana de 26 años pensaba lo mismo. El agua había inundado la orilla de Corral, como cualquier otra marejada. Ambos ignoraban que, producto del movimiento tectónico era el suelo el que se había hundido dos metros bajo sus pies.
Como la joven estaba treinta metros sobre el nivel del mar, fue a buscar sus binoculares para distinguir qué pasaba más abajo. De este modo, mientras Antonio descubría su ciudad destruida, Oriana veía cómo el mar retrocedía velozmente reduciendo a escombros lo que había sido el centro de su ciudad.
Vio también cómo la bahía quedó seca durante un minuto hasta que la primera ola de nueve metros de altura arrasó con el muelle y los colegios. Una segunda ola aún más grande hizo crujir las construcciones, lo Oriana oía como si se quebraran cáscaras de huevo.
Parecía que el mar no iba a detenerse cuando la tercera ola se llevó consigo los barcos que estaban en el puerto. La lancha Duby fue arrastrada a más de 150 kilómetros por hora río arriba. Oriana vio al Piojo Cárdenas dirigiéndola y la dio por perdida.
Sin embargo, la embarcación llegó a Valdivia sana y salva. Antonio escuchó los comentarios sobre lo que había ocurrido en Corral, pero sabía que no había opción de ayudarlos. Los caminos estaban cortados y los barcos destruidos.
Intentaron dar aviso a Santiago utilizando las radios, pero éstas no lograban emitir ninguna señal. Pasarían dos días antes de que pudieran comunicarse.
El día martes llovía torrencialmente cuando finalmente un remolcador alcanzó la costa de Corral. Oriana y otras seis personas se embarcaron para ir a conseguir alimentos y ayuda a Valdivia.
Esa misma tarde Antonio y otros voluntarios recibían en el aeródromo de las Tres Marías a uno de los tres aviones norteamericanos que llevaba hospitales, camiones cisterna, víveres y carpas.
Al día siguiente un grupo de periodistas logró instalar los equipos de la emisora Fray Camilo Henríquez en un potrero y se conectaron con radio Minería de Santiago. Recién entonces el país se enteró de la desgracia que había ocurrido en Valdivia y se acabó su aislamiento.
Oriana y Antonio vivieron el desastre natural de forma fragmentada a partir de ese 22 de mayo de 1960.
Sólo cuando escucharon el mensaje por radio dimensionaron la experiencia de haber vivido el terremoto de mayor magnitud que se haya registrado en la historia mundial.

Comentarios»

No comments yet — be the first.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: