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Las frías temperaturas de Santiago tienen a una extranjera pensando en volver a su país agosto 20, 2007

Posted by jpgarnham in Imitación de registro, Javiera Olivares.
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Aline Silva, mientras cursa un magíster en letras, nunca antes había sufrido el  frío que afecta a la capital. Una vez terminado sus estudios, no sabe si volverá a su país.
Por Javiera Olivares

Sí para un santiaguino es casi imposible soportar las temperaturas más bajas de los últimos cuarenta años, para Aline Silva Gomes, una brasileña proveniente de Salvador de Bahía, una ciudad con 22 grados promedios de temperaturas en invierno, es prácticamente un suplicio.
Aline está radicada en Chile hace un año y cinco meses. Se encuentra cursando un magíster en letras en la Pontificia Universidad Católica, gracias a una beca otorgada por el Ministerio de relaciones brasileño.
Por sus estudios universitarios no tuvo problemas con el idioma, aunque al principio le eran curiosos algunos modismos tan propios del chileno. «El cachái lo entendí rápido, pero al principio me daba risa», señala Aline.
Una vez terminado su magíster, no tiene claro lo que va a suceder con ella. No sabe si regresar a su país o instalarse definitivamente en Chile. El tiempo que lleva viviendo en Santiago lo ha pasado bien. Tiene amigos. Vive en un departamento en Santiago centro, una comuna que le gusta mucho. Le agrada lo que estudia y la manera de ser de los chilenos. «En general, son gente “muito” atenta», aclara. Sin embargo, no le gusta el constante malestar que existe en parte de la población. «Tudo esta mal. Reclaman siempre», explica Aline. Ella no entiende porque los chilenos nunca están conformes con lo que tienen. Y ven lo negativo de las cosas. Como por ejemplo el Transantiago.
Para ella, la gente que tiene más problemas de dinero o de salud vive más alegre que quienes lo tienen todo.
Lo malo de vivir fuera de su país es que extraña mucho a su familia y a sus amigos. La comida brasileña y, especialmente, en los últimos meses el clima. Le cuesta acostumbrarse al actual frío que azota a la capital. Nunca le había tocado vivir algo parecido. Por primera vez, la estufa es indispensable en su departamento. Al igual que las parkas, bufandas, guantes, camisetas y el paraguas son constantes en su vestimenta. Lo que hace un año y cinco meses era poco probable en su ciudad de origen. Donde las tangas y poleras son recurrentes en el vestir de las mujeres.
El próximo año no sabe si estará tomando sol en su natal Salvador de Bahía, disfrutando de una rica caipirinha. O si estará capeando, una vez más, las heladas noches santiaguinas con una tradicional piscolita. Sólo el tiempo lo sabrá. Ella se quiere quedar, sin importar el frío que vivirá.

Comentarios»

1. Magdalena García - agosto 29, 2007

Se logra mostrar el personaje y su manera de pensar sobre chile. Eso es bueno por que el lector se hace una imagen clara, aunque hubiera sido bueno una pequeña descripción física para hacerla más completa. Sin embargo, me parece que el foco elegido no es muy interesante ni enganchador como para ponerlo de bajada: el frío que está sufriendo el personaje. Podrías haber contrastado de una forma llamativa otras diferencias entre un país como Brasil y Chile. Además, en el lead dice que Aline no sabe si volverá o no a Brasil, pero la última frase dice lo contrario: “Ella se quiere quedar, sin importar el frío que vivirá”.
De todas maneras, me gustó que se retratara lo que Aline piensa de Chile y sus habitantes, eso llama la atención y al leerlo uno se da cuenta de que es muy cierto.


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