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Un Caos Completo septiembre 12, 2007

Posted by jpgarnham in Antonia Krebs, Escena.
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Sea cual sea el motivo de una movilización o paro, el paso por la Alameda genera disturbios y peleas entre manifestantes y carabineros. En ese momento el refugio puede ser el lugar menos pensado.
Por Antonia Krebs

El sol calienta con fuerza para ser sólo un 29 de agosto, y la esquina de Ejército con la Alameda se ve extrañamente libre de automóviles. La temperatura sube en proporción a la actitud de los manifestantes convocados por la CUT, que se acercan cada vez más a la Alameda.
En medio del caos de la multitud, compuesta en su mayoría por estudiantes universitarios, Rooney, un establecimiento donde se venden completos, continúa su diaria rutina a pesar del movimiento de afuera. “No importa lo que pase, siempre nos tienen acá. Los completos no se van  a hacer solos”, comenta Patricia Niñoles, quién trabaja como cajera en el local.
De a poco se va juntando más gente en la Alameda hasta que la multitud inunda la calle. “Aquí va a quedar la grande”, advierte una de las cocineras, quien con su impecable delantal blanco observa como el número de carabineros aumenta minuto a minuto. “Prepárense chiquillas”, advierte, mientras todas se miran nerviosas.
La predicción está pronta a cumplirse. Mientras los manifestantes saltan en la plaza que divide la Alameda, junto a la estatua de José Miguel Carrera, se aproximan dos carros lanza aguas y varios carabineros dispuestos a vaciar la avenida. La tensión crece y algunos manifestantes comienzan a correr hacia las veredas, pero un gran grupo permanece en la calle, indiferente a la velocidad con que se acercan las fuerzas armadas.
Rooney está repleto, pareciera que no cabe ni una sola persona más en el pequeño local de baldosas blancas. “Esto parece el Transantiago”, grita un hombre de baja estatura, que apenas puede ver lo que ocurre afuera. Muchos de los que se encuentran en el interior del local mascan limones frenéticamente, mientras el inconfundible olor del gas lacrimógeno comienza a inundar la calle.
Patricia permanece atenta bajo las rejas que se bajan desde el techo del lugar, a pocos metros de los carabineros que intentan replegar a la muchedumbre hacia los lados de la Alameda. “¡¡¡CIERRA PATRICIA, CIERRA!!!”, se oye gritar a las cocineras de Rooney en el momento en que el guanaco comienza a disparar agua a la multitud. La gente trata de entrar como sea, pero las rejas del local impiden el paso de los manifestantes y del agua. Ya no se entiende nada, mientras la gente grita y corre en todas las direcciones. Una vez que el guanaco concluye su labor, Patricia comienza a levantar la reja. “Tenemos pa’ rato cabras”, dice mientras el resto de las cocineras la mira y en silencio asiente con la cabeza.

Comentarios»

1. M Ignacia Labbé - septiembre 14, 2007

Encuentro que es una muy buena descripción de escena, me gustaron los dialogos seleccionados y considero que el final es muy acertado. Creo que lograste hacer de una típica escena de manifestación un buen relato descriptivo.


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